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Septiembre 11 fue
una tragedia que cambió el curso de la historia y la manera en que todos
vivimos. También fue un desastre ambiental de tremendas proporciones.
El “World Trade Center” era una ciudad con su propio código postal. Cuando
éste cayó, cientos de toneladas de asbesto fueron pulverizadas
y reducidas a partículas de un tamaño que algunos científicos
consideran especialmente peligroso para la salud de los humanos. Las fotografías
tomadas por los satélites a 250 millas hacia arriba, muestran a la nube
que formaron estas partículas, viajando mucho más allá
de la parte baja de Manhattan. Cada uno de los focos fluorescentes, que se contaban
por decenas de miles, contenían el suficiente mercurio para contaminar
un cuarto de manzana en la ciudad. Cada una de las 50,000 computadoras albergadas
en el “World Trade Center”, fueron hechas con, por lo menos, cuatro libras de
plomo; ésto, sin tomar en consideración los otros cinco edificios
que fueron destruidos ese día. Los detectores de humo contenían
americium radioactivo 241. La alcalinidad del aire era equivalente a la de los
destapa-caños. Un mes después del desastre, el Dr. Thomas Cahill
de la
Universidad de California, en Davis, encontró niveles de partículas
muy finas y ultra finas, que fueron los más altos encontrados en la historia
de las 7000 muestras recogidas alrededor del mundo, incluyendo en los campos
de petróleo en Kuwait. El Dioxin alcanzó niveles récord
durante varios meses. Repitiendo las palabras de la Doctora Marjorie Clarke,
el 9/11 fue “el equivalente a docenas de fábricas de asbesto, incineradores
y crematorios y además un volcán”.
Sin embargo, a partir de Septiembre 13, la Agencia de Protección Ambiental
(EPA) les dijo a los neoyorquinos: “Buenas noticias! El aire no está
contaminado”. Basado en un memo que se mostró unos años más
tarde, sabemos que la EPA no estaba simplemente equivocada, sino que estaba
mintiendo. En este momento, debo decirles, que soy una de las demandantes en
una acción legal potencial en contra de EPA.
Sabemos también, por un reporte del Inspector General de la EPA, emitido
en Agosto del 2003, que los pronunciamientos de la EPA con relación a
la calidad del aire fueron, en parte, el resultado de la interferencia del Concilio
de la Casa Blanca en materia de Calidad Ambiental (CEQ), que cambió los
avisos de posible peligro sobre el asbesto y los convirtió en “buenas
noticias”. Porqué habrá interferido de esta manera la CEQ? El
reporte indica: “El deseo de reabrir Wall Street fue tomado en cuenta cuando
se prepararon los primeros boletines de prensa de la EPA”. En parte, la EPA
pudo salirse con la suya con estas falsedades sobre el asbesto, debido a que
usaron un equipo de hace 20 años para hacer las pruebas. Por cada fibra
de asbesto que encontró la EPA, los contratistas independientes encontraron
nueve. El riesgo de cáncer debido a dicho asbesto únicamente,
podría ser de una de cada diez personas.
Tengan en mente que tales cálculos no toman en consideración los
efectos sinergéticos de la ‘sopa tóxica' en el centro. Se sabe
muy poco sobre sinergía, pero el trabajo llevado a cabo en el Monte Sinaí,
reveló que si usted es un trabajador del asbesto y fuma, por ejemplo,
el efecto no es el doble de malo que si usted hiciera una u otra cosa, sino
que es ochenta o noventa veces peor. La Región 8 del oeste de EPA
le ofreció a la Región 2 en Nueva York un equipo moderno. La Región
dos respondió: “No los queremos aquí – cabrones vaqueros”.
Como resultado de las “buenas noticias” de EPA, la parte baja de Manhattan reabrió
con fanfarrias para “darles una lección a los terroristas”. Algunas veces
se les dijo a los trabajadores del Zona Cero que no utilizaran respiradores
para no atemorizar al público. Los residentes retiraron toneladas de
desperdicios de sus propias casas (algunas de las cuales parecían Pompeya)
de acuerdo a las instrucciones proporcionadas por el Departamento de Salud de
la Ciudad de Nueva York: “Utilice un trapeador o trapo húmedo”.
El 9 de octubre, la
Preu llamada Stuyvesant High School, escuela a la que iba mi hijo, volvió
a abrir. Cuatro cuadras arriba del Zona Cero, Stuyvesant también tuvo
en su puerta, al norte, la principal estación de transferencia para los
desechos tóxicos. Esto, por supuesto, estaba en violación de la
ley estatal y federal, pero en la llamada "emergencia” que duró
8 meses, las regulaciones ambientales salieron por la ventana.
Como resultado de los desechos tóxicos fuera de la escuela, la Materia
de Partículas 2.5 – polvo que es tan pequeñito que penetra en
los pulmones y no puede volver a salir – fue con frecuencia más alto
en la Escuela que en la propia Zona Cero. Para ser tan pequeña, la P.M.2.5
tiene una superficie relativamente grande en comparación al volumen,
lo que significa que los químicos tóxicos en los desperdicios
fueron absorbidos por las partículas. Los altos niveles de asbesto, plomo,
tetracloretano e isocianato fueron encontrados en la escuela, la cual había
sido utilizada como un centro de acopio, pero cuyo sistema de ventilación
no se había limpiado antes que la escuela reabriera. El sistema de filtración
era efectivo en un 10% durante los tres meses en que hubo incendios.
Los estudiantes cayeron enfermos de asma, bronquitis química, sangrados
de nariz, irritaciones y sinusitis crónica. Una chica que no había
sufrido de asma en siete años, fue llevada a la sala de emergencia después
de haber nadado en la alberca de la escuela, la cual no se había limpiado.
Los síntomas no sólo fueron respiratorios. A un
estudiante se le han hecho dos punciones en la columna debido a un incremento
de líquido en la misma, condición que podría afectar su
visión en forma severa. Haciéndose eco de las “buenas noticias”
de la EPA sobre la calidad del aire, la Mesa Directiva de Educación se
rehusó a limpiar el sistema de ventilación de la escuela, hasta
que Richard Ben Veniste, exalumno de Stuyvesant famoso por Watergate, quien
recientemente presto sus servicios en la Comisión del 9/11, amenazó
con demandarles. Durante el proceso de limpieza, que se llevó a cabo
en el verano del 2002, un grupo de preocupados padres mandó analizar
la alfombra del auditorio para verificar los niveles de asbesto. Muchas veces,
los resultados fueron superiores a los normales. Nosotros obtuvimos los mismos
resultados cuando se hicieron las pruebas de plomo en el sistema de ventilación.
Sabía Bush mismo cómo estaba la calidad del aire en el centro?
Si no lo sabía era porque él estaba operando en la política
de “No preguntas, no respuestas”, para que a él no se le culpara de nada.
La realidad es: Los científicos y otros expertos testificaron a tiempo
y con frecuencia sobre los peligros del aire en el centro de la ciudad y sobre
el polvo tóxico en las casas de las personas. Aún así,
hasta la fecha, lo único que el gobierno federal ha proporcionado es
una limpieza limitada y peligrosa y muy poca o ninguna atención médica
para la comunidad afectada.
El Reporte de la Comisión del 9/11 habla de los efectos ambientales del
desastre en un pie de foto, en el cual se refieren a una entrevista con Sam
Thernstrom, coordinador de la Casa Blanca para la Calidad Ambiental. El niega
haber cambiado los boletines de prensa para reabrir Wall Street, explicando
que las razones de los cambios fueron debidas al proceso. Su historia es corroborada
por Christy Todd Whitman, quien dijo las mentiras inicialmente. Los dos “mafiosos”
tienen sus historias bien puestas. Pero como dijo el Tío Remo: “Pueden
esconder el fuego, pero cómo van a esconder el humo?”
Tres años y medio después estamos comenzando a ver los resultados
de las desastrosas políticas de la Casa Blanca, la cuales dan prioridad
a las cuestiones económicas y no a la salud pública. Más
de la mitad de los héroes que limpiaron el Zona Cero, tienen ahora debilitantes
síntomas respiratorios. Entre los residentes, los trabajadores y la comunidad
de Stuyvesant, existen muchas enfermedades, tales como la Enfermedad por Reacción
de las Vías Respiratorias y Reflujo Gastrointestinal. El abogado Robert
Gulack, por ejemplo, ha sufrido de neumonía y de daño permanente
a los pulmones por haber estado expuesto a la contaminación en el edificio
Woolworth. Se ha demostrado que la exposición al 9/11 está relacionada
a que los bebés tengan un peso menor que el promedio y como un mal presagio
de lo que le puede pasarle a la comunidad del Zona Cero, quince perros de rescate
han muerto.
Y todavía no acabamos. Muchos edificios más, tales como el famoso
Deutschebank, al cual se le encontraron 150,000 veces los niveles normales de
asbesto, tiene que ser demolido cuanto antes. Como se pueden imaginar, la comunidad
está extremadamente preocupada en lo que a los protocolos de demolición
se refiere. Como ven, el número final de víctimas de lo sucedido
el 9/11, puede dejar corto al número de quienes murieron durante el ataque
mismo.
Antes de cerrar deseo dejarles con algunos pensamientos que pueden parecer sobre
un tema distinto, pero en términos de la importancia de un desastre,
están muy relacionados:
Nos enfrentamos a una crisis inminente. Se llama “Peak Oil” (Petróleo
Pico). La Gente piensa que “Peak Oil” significa el momento en que se nos acabe
el petróleo completamente, en unos cuarenta años. Pero eso no
es exacto. “Peak Oil” es el punto en el que la mitad del petróleo ha
sido extraído. La otra mitad es más difícil de extraer
y de menor calidad. Ya hemos llegado a ese punto o estamos a punto de llegar
en unos cuantos años.
Aquellos que vivieron durante la falta de petróleo de los 70's piensan
que saben cómo será esta crisis. Lo que no comprenden es que la
disminución en el suministro del petróleo que enfrentaremos es
permanente. La gente no comprende que el petróleo no se utiliza sólo
para la transportación. Se utiliza también para pesticidas y fertilizantes.
Una baja en el suministro afectaría nuestra capacidad para cultivar alimentos
y bombear el agua. El hecho de decir que el hidrógeno o el aire o una
combinación de alternativas pueden, simplemente, solucionar el problema,
es una ilusión peligrosa. Tenemos una economía que depende de
los cultivos y también tenemos una tierra que no puede alimentar dichos
cultivos.
Aunque no es ético [original: "it is antithetical to..."]
para ciertos intereses el que se diga ésto, la realidad es que debemos
ahorrar y debemos cambiar la manera en que funciona la economía. Ya no
podemos darnos el lujo de transportar la fruta desde Sudáfrica, etc.
Necesitamos adoptar una economía más local, antes que el “Peak
Oil” nos fuerce a hacerlo. Precísamente, el “Peak Oil” es la razón
de las tensiones entre China y Japón, China y Taiwán, China y
los Estados Unidos, los Estados Unidos y Venezuela, etc. Es una emergencia mundial.
Si el 9/11 fue horrible, eso fue solo el inicio.